Hervé Schlüchter
Hervé Schlüchter nació en el Jura, en la parte occidental de Suiza, junto a la frontera con Francia. Estudió en la escuela de relojería de Porrentruy y pasó gran parte de su carrera, entre 2000 y 2016, trabajando para la marca Bovet, donde llegó a ser director de Dimier.

2016 fue el punto de inflexión: el fallecimiento de su padre y el nacimiento de su primer hijo le llevaron a decidir cambiar de vida, hacerse independiente y tener su propio taller. Pero antes de dar el paso, Hervé necesitaba aprender más sobre relojería clásica, acabado y decoración con Philippe Dufour.
Fue un momento de gran emoción y me di cuenta de que quería cambiar mi vida y librarme de la enorme presión del día a día.
Tras un encuentro en el taller de Dufour en el Vallée de Joux, propiciado por un amigo común, Philippe aceptó compartir con Hervé algunos de los secretos que lo han convertido en una de las principales figuras del mundo de la relojería actual.

Tiene un estilo personal muy peculiar a la hora de realizar las tareas de relojería. No es como una copia de un viejo reloj suizo; es realmente algo nuevo, y para la relojería en general, dijo Dufour.
A los 44 años, Hervé se hace por fin independiente y abre su taller en Bienne.
Con una filosofía ligeramente distinta de la de sus vecinos más grandes y automatizados, Hervé busca la perfección artesanal en sus relojes, que a veces se fabrican con la ayuda de máquinas centenarias. Todo ello sucede en un edificio de 50 metros cuadrados en Villa Renfer.

«Ahora hago relojes desde el respeto por la historia, en mi propio estudio; por fin estoy viviendo mi sueño», dijo Schlüchter
Schlüchter y su equipo, formado por un empleado a tiempo completo y un aprendiz en prácticas, crearon el primer reloj de su marca. El concepto de la marca está relacionado con el «Árbol de la Vida». Este primer modelo, bautizado L'Essentiel, tiene una caja de 39 mm, un disco de 24 horas e indicación de día y noche. En su interior alberga el calibre HS-02. Este movimiento tardó 11 meses en realizarse y cuenta con 235 componentes, la gran mayoría de los cuales se fabrican y se acaban en su taller.
Hay quien dice que Hervé ya está al lado de Philippe Dufour y Kari Voutilainen.

La primera pieza es L'Essentiel, con un diámetro de 39 mm y un disco de 24 horas. Se fabricarán 25 relojes L'Essentiel en acero, al precio de 78.000 CHF.
Lo más increíble es que los 25 L'Essentiel ya se han vendido, y los compradores han adelantado, como mínimo, la mitad del importe. Es un sistema que la industria denomina «souscription», o suscripción, y que utilizó, en el siglo XVII, Abraham-Louis Breguet. Le seguirá una versión en oro, también limitada a 25 unidades.

Ahora se espera que en 2024 se lance el reloj «Padre», el L'Essentiel tourbillon de 41 mm en acero, con un precio de 184.000 CHF. La indicación de los segundos se combinará con un tourbillon y con la reserva de marcha a las 9 h.
En 2026 se lanzará el «Abuelo», L'Existence en acero, por 345.000 CHF.
Schlüchter ha solicitado una patente para su complicación, Quantieme de Vie, que consiste en una gran aguja en la parte trasera del reloj que da un pequeño salto al año en cualquier fecha deseada, completando una vuelta entera en 100 años. El reloj presenta además 13 complicaciones tradicionales, entre ellas un calendario perpetuo; una fase lunar de precisión; un calendario de equinoccios; un zodíaco sideral, basado en la posición del Sol respecto a las constelaciones; y las horas de salida y puesta del Sol para un lugar determinado.
Quedamos a la espera, con impaciencia, de esta obra de arte que se avecina.





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