La restauración clandestina del reloj del Panteón de París.
- Nuno Margalha

- hace 2 días
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Hay historias que parecen sacadas de una novela. Esta es una de ellas. Durante aproximadamente un año, un pequeño grupo entró regularmente al Panteón de París con herramientas, piezas y materiales, hasta que lograron restaurar un reloj monumental que llevaba décadas inmóvil. Lo hicieron sin autorización, sin financiación y sin buscar reconocimiento público.
Esta historia tiene ya algunos años, pero aún merece ser contada. En 2006, un reloj monumental instalado en el Panteón de París volvió a funcionar tras una intervención realizada sin la autorización de las entidades responsables del monumento. Durante aproximadamente un año, miembros del grupo Untergunther , perteneciente al colectivo UX (Urban eXperiment), accedieron regularmente al edificio, instalaron un taller en un espacio poco utilizado y procedieron a la restauración mecánica del reloj, que había estado detenido desde la década de 1960.
Una vez finalizada la obra, el grupo informó a la administración del Panteón de París que el reloj volvía a funcionar. En lugar de un reconocimiento por el trabajo realizado, la intervención derivó en una demanda. Los implicados fueron finalmente absueltos, pero el caso suscitó un debate sobre la conservación del patrimonio y el papel de la iniciativa privada cuando un bien histórico permanece sin mantenimiento durante varios años.
Antes de hablar de esta intervención, es importante comprender el reloj y el edificio en el que está ubicado.

El reloj olvidado
El Panteón de París se alza sobre la colina de Sainte-Geneviève, en el centro de la ciudad. El edificio fue diseñado por Jacques-Germain Soufflot en la segunda mitad del siglo XVIII y, desde el siglo XIX, es el mausoleo nacional donde reposan algunas de las figuras más importantes de la historia de Francia, como Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Marie Curie y Alexandre Dumas.
Entre los diversos elementos técnicos del monumento se encuentra un reloj monumental construido en el siglo XIX por el relojero Wagner. Durante muchos años, este reloj reguló la hora en el edificio, requiriendo mantenimiento periódico y cuerda manual.


Según diversos testimonios y documentos publicados posteriormente, el reloj dejó de funcionar a mediados de la década de 1960 y permaneció inactivo durante unos cuarenta años. La falta de uso provocó el deterioro progresivo del mecanismo, sin que se realizara ningún trabajo de restauración.
¿Quiénes fueron los restauradores?
La intervención fue llevada a cabo por Untergunther , uno de los grupos que conformaban el colectivo UX (Urban eXperiment) . Desde la década de 1980, este colectivo ha desarrollado diversas actividades relacionadas con la exploración de espacios inaccesibles en París y la preservación de elementos patrimoniales olvidados.
Entre sus miembros se encontraban arquitectos, historiadores, ingenieros, artesanos y otros profesionales que participaban en los proyectos de forma voluntaria.

Untergunther era el grupo principal dedicado a la conservación y la restauración. Según el propio grupo, sus proyectos se centraban en elementos patrimoniales que, a pesar de su interés histórico o técnico, permanecían fuera de la vista del público y, por ello, rara vez recibían intervenciones de conservación.

Entre los participantes se encontraba el relojero Jean-Baptiste Viot , entonces especialista en la restauración de relojes monumentales. Tras observar el mecanismo del reloj del Panteón de París, Viot concluyó que su estado de deterioro justificaba una intervención antes de que algunas piezas sufrieran daños irreversibles. El grupo decidió entonces emprender el proyecto por iniciativa propia y financiarlo con recursos de sus miembros.
Un taller en el interior del Panteón de París.
En septiembre de 2005, Untergunther inició su trabajo. El grupo instaló un pequeño taller en un compartimento situado cerca de la base de la cúpula del Panteón de París, un espacio que ya no se utilizaba con regularidad. Durante aproximadamente un año, sus miembros accedieron periódicamente al edificio para trabajar en el reloj, generalmente de noche, sin interferir en el funcionamiento normal del monumento.
El taller estaba equipado con un banco de trabajo, herramientas, documentación técnica y los materiales necesarios para desmontar, limpiar, reparar y volver a montar los distintos componentes del mecanismo. Algunas piezas tuvieron que fabricarse o reconstruirse, respetando la configuración original del reloj. La dirección técnica de la intervención estuvo a cargo de Jean-Baptiste Viot.
Según informes publicados posteriormente por el grupo y diversos medios de comunicación, la restauración duró aproximadamente doce meses. Una vez finalizados los trabajos mecánicos, los miembros de Untergunther informaron a la administración del Panteón de París que el reloj volvía a estar operativo y listo para su puesta en servicio.
Los aspectos técnicos de la restauración
El reloj del Panteón no se reactivó mediante una solución provisional. La intervención tuvo como objetivo recuperar el mecanismo existente, respetando su construcción original y los principios de la restauración de mecanismos de relojería monumentales.
Cuando Jean-Baptiste Viot comenzó el trabajo, encontró dos mecanismos distintos. El primero correspondía a un movimiento electromecánico instalado posteriormente. El segundo era el histórico reloj Wagner , fechado en 1824 , un mecanismo de pesas con cuerda de cuarto de vuelta, que había permanecido inmovilizado durante varias décadas.
Según Viot, la opción elegida fue restaurar el mecanismo Wagner, devolviéndole su configuración funcional original. El mecanismo fue desmontado, limpiado e inspeccionado. Las piezas en buen estado se conservaron y reutilizaron. Los componentes dañados o faltantes se reconstruyeron individualmente utilizando técnicas de fabricación tradicionales.
Una de las intervenciones más importantes fue la reconstrucción de la rueda de escape . También fue necesario fabricar un nuevo eje para el péndulo , que faltaba en el mecanismo. Estas piezas no se adaptaron de componentes modernos; se fabricaron específicamente para este reloj, respetando las dimensiones, los materiales y la geometría del diseño original.
Viot afirma que el mayor desafío no fue fabricar las piezas, sino reproducir con precisión su geometría. Un pequeño error en las dimensiones de la rueda de escape o del sistema de accionamiento del péndulo comprometería el funcionamiento del reloj. Por esta razón, todas las operaciones se realizaron siguiendo las prácticas tradicionales de la relojería monumental.
Durante la fabricación del nuevo eje del péndulo, también se utilizó una solución provisional en el taller. Para evitar que la resina utilizada para el pegado se adhiriera al eje final, se fabricó un elemento auxiliar de aluminio, que posteriormente se retiró una vez finalizado el trabajo.
Una vez finalizadas las reparaciones mecánicas, el mecanismo se volvió a ensamblar, lubricar, ajustar y someter a pruebas de funcionamiento. Solo después de verificar la estabilidad del mecanismo, el grupo consideró que la restauración estaba completa.
Desde el punto de vista técnico, la intervención buscaba preservar la mayor cantidad posible de componentes originales. El objetivo no era modernizar el reloj, sino restaurarlo para que pudiera volver a cumplir la función para la que fue construido.
El reloj vuelve a funcionar.
Tras aproximadamente un año de trabajo, el reloj volvió a funcionar. Solo después de comprobar que el mecanismo funcionaba correctamente, los miembros del Untergunther informaron a la administración del Panteón de París de la finalización de la intervención.
La reacción de las autoridades no fue la que el grupo esperaba. En lugar de aceptar la restauración, la administración del monumento rechazó la intervención no autorizada y presentó una denuncia. Posteriormente, las autoridades clausuraron el mecanismo e iniciaron acciones legales contra los implicados.
Independientemente de la valoración jurídica del caso, se demostró que un reloj monumental que había estado detenido durante varias décadas podía volver a funcionar tras una restauración realizada según las técnicas tradicionales de relojería. La legalidad de la intervención y su mérito técnico se han analizado posteriormente por separado.
El proceso legal
Tras revelarse la existencia del taller y la finalización de la restauración, el Centre des monuments nationaux (CMN), organismo responsable del Panteón de París , presentó una denuncia contra los implicados en la intervención. La demanda se centraba en el acceso al monumento y los supuestos daños causados a un candado exterior durante la entrada al edificio. El CMN también solicitó una indemnización por los daños que, a su juicio, resultaron de las acciones del grupo.
El juicio tuvo lugar en noviembre de 2007. El tribunal absolvió a los miembros de Untergunther de los cargos, al considerar que los hechos presentados no justificaban una condena tal como se había formulado. La demanda de indemnización presentada por CMN también fue rechazada.
La decisión judicial no constituyó una aprobación de la intervención no autorizada. Simplemente evaluó los hechos presentados en el expediente. Aun así, el caso atrajo la atención internacional debido a su carácter inusual: un grupo de personas llevadas a juicio tras restaurar un reloj histórico que llevaba décadas parado.
Un resultado inesperado
Tras el proceso, el reloj dejó de funcionar de nuevo durante varios años. Sin embargo, Jean-Baptiste Viot continuó su actividad profesional en el campo de la relojería monumental y la restauración de piezas históricas.
En 2018, más de una década después de los sucesos, el Panteón de París decidió lanzar una nueva campaña de restauración del reloj. El concurso lo ganó Jean-Baptiste Viot, quien se convirtió en el restaurador oficialmente reconocido responsable del mecanismo que había recuperado clandestinamente años antes. La intervención restauró no solo el movimiento, sino también la esfera y el sistema de sonería, devolviendo a todo el conjunto su funcionamiento normal.
Este desenlace puso fin a un episodio insólito en la historia reciente de la relojería monumental. El mismo profesional que había sido llevado a juicio por su participación en una intervención no autorizada fue posteriormente elegido por la administración para llevar a cabo la restauración oficial del reloj.
Un poco de realidad...
La historia del reloj del Panteón de París no debe interpretarse como una defensa de las intervenciones no autorizadas. La conservación del patrimonio requiere un marco legal, documentación técnica y la participación de las entidades responsables de los bienes culturales.
Sin embargo, este episodio pone de manifiesto otro problema: la falta de mantenimiento de muchos relojes monumentales. Estos mecanismos fueron diseñados para funcionar durante siglos, pero dependen de inspecciones, limpiezas, lubricaciones y reparaciones periódicas realizadas por profesionales cualificados. Cuando se interrumpe este mantenimiento, el deterioro se acelera y el coste de la restauración aumenta.
En Portugal, aún existen decenas de relojes de torre, relojes de iglesia y relojes en edificios públicos, que representan un importante patrimonio técnico. Muchos siguen funcionando gracias al trabajo regular de relojeros especializados; otros llevan años parados, a la espera de ser reparados.
Independientemente de cómo se valore el funcionamiento del Untergunther, el caso del Panteón de París nos recuerda que un reloj histórico solo cumple plenamente su función cuando sigue marcando la hora. La conservación de estos mecanismos requiere conocimientos técnicos, un mantenimiento continuo y el reconocimiento de su valor como patrimonio cultural y relojero.





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