El mecanismo de Anticitera (publicado el 8 de jul. de 2022)

Probablemente sea un aparato extraterrestre. Está claro que es una máquina del futuro que un viajero en el tiempo dejó en el pasado. Estas son algunas de las teorías que pueblan los foros online sobre el mecanismo de Anticitera. Se trata de un artefacto del siglo I a. C., encontrado en el fondo del mar por pescadores de esponjas, capaz de hacer innumerables predicciones, como por ejemplo la posición de los astros o las fechas de los juegos panhelénicos. Vamos a conocer su historia, así como los diversos intentos de reproducirlo y de rendirle homenaje, como el que hizo Hublot.
UN RELOJ EN EL FONDO DEL MAR
Las esponjas de baño pueden ser sintéticas, pero también existen esponjas naturales, que en realidad son animales. Estas esponjas las recogen buceadores especializados.

En 1900, el capitán Dimitrios Kondos y su tripulación de buceadores de esponjas recorrieron el mar Egeo en busca de caladeros frente al norte de África. Mientras esperaban vientos favorables, echaron el ancla junto a la isla griega de Anticitera. Ya que estaban parados, decidieron sumergirse con sus trajes especiales de lona y cascos de cobre. El buceador Elias Stadiatis descendió a 45 metros de profundidad, pero enseguida tiró de la cuerda para indicar que necesitaba que lo subieran. En aquella época, la mezcla de gases usada para respirar bajo el agua incluía nitrógeno, un elemento tóxico capaz de provocar alucinaciones. Cuando Elias llegó a la superficie, sus compañeros pensaron que la historia que contaba se debía más al nitrógeno que a la propia realidad. Según su descripción, acababa de ver cadáveres de personas y caballos a lo largo de una amplia zona del fondo del mar. Aun así, el capitán Kondos se puso su traje de buzo y fue a comprobar qué había realmente allí abajo. Poco después, regresó con un brazo de una estatua de bronce. Estábamos en 1900, la arqueología todavía no era tan relevante y la tripulación del capitán Kondos tenía que trabajar, así que abandonaron los restos y se fueron a recoger esponjas. A la vuelta decidieron hacer algunas inmersiones más. Recuperaron entonces varios artefactos que más tarde mostraron a las autoridades de Atenas. Ante este increíble hallazgo, se enviaron de inmediato varios buques de la Marina helénica al lugar. Junto con el Ministerio de Educación griego y la Real Marina Helénica, los buceadores de esponjas colaboraron en el rescate de uno de los mayores tesoros submarinos de la historia. A mediados de 1901 se habían recuperado estatuas de bronce y treinta y seis esculturas de mármol, entre ellas Hércules, Ulises, Diomedes, Hermes y Apolo, tres estatuas de mármol de caballos, una lira de bronce y varias piezas de vidrio. También se encontraron muchos otros artefactos pequeños y comunes, y todo el conjunto se llevó al Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Sin embargo, la muerte del buceador Giorgos Kritikos y la parálisis de otros dos por problemas de descompresión pusieron fin a los trabajos en el lugar en el verano de 1901.
EL PRIMER RELOJ MECÁNICO (O QUIZÁ UN ASTROLABIO)
El 17 de mayo de 1902, el arqueólogo Valerios Stais hizo el descubrimiento más célebre de todos mientras estudiaba los artefactos en el Museo Arqueológico Nacional. Observó que una pieza de bronce muy corroída tenía una rueda dentada incrustada e inscripciones legibles en griego. El objeto llegaría a conocerse como el Mecanismo de Anticitera. En un principio se pensó que sería una de las primeras formas de reloj mecánico o quizá un astrolabio. A veces se le describe como el ordenador analógico más antiguo del mundo.
JACQUES-YVES COUSTEAU
Los restos del naufragio permanecieron intactos hasta 1953, cuando los visitó el oficial de marina y explorador francés Jacques-Yves Cousteau con el propósito de redefinir el lugar. Cousteau llegó con un equipo completo en verano y, en otoño de 1976, por invitación del Gobierno griego y bajo la dirección del arqueólogo Dr. Lazaros Kolonas, el equipo recuperó casi 300 artefactos, entre ellos vasijas de cerámica, monedas de bronce y de plata, fragmentos de esculturas de bronce y de mármol, estatuillas de bronce, varias joyas de oro e incluso restos humanos de la tripulación y de los pasajeros. Los restos de tablas del casco mostraron que el barco estaba hecho de olmo, una madera que los romanos usaban con frecuencia en sus barcos.
LA FECHA
En 1964, una muestra de una tabla del casco se dató por carbono y arrojó una fecha de 220 a. C. ± 43 años. Otras pruebas de que el naufragio se produjo a principios del siglo I a. C. surgieron en 1974, cuando el profesor de la Universidad de Yale Derek de Solla Price publicó su interpretación del mecanismo de Anticitera. Sostuvo entonces que el objeto era un «ordenador de calendario» y, a partir de la configuración de los engranajes y de las inscripciones de las caras del mecanismo, concluyó que se fabricó hacia el 87 a. C. y se perdió solo unos años después.
EL MECANISMO
El mecanismo original se expone en la colección de bronces del Museo Arqueológico Nacional de Atenas. «Este no debe de ser el único ejemplar», afirma Martin Allen, basándose en que en todo el mecanismo no hay ni un error, ni un agujero innecesario, ni un corte fuera de lugar. Allen sugiere que, al ser el mecanismo de bronce, un metal valioso, muchos de los mecanismos anteriores pudieron fundirse y reutilizarse. Algunos autores sugieren que pudo ser una evolución del planetario construido por Arquímedes, que vivió entre el 287 a. C. y el 212 a. C. El mecanismo de Anticitera está formado por 27 engranajes, todos de bronce. Su objetivo sería indicar las órbitas de varios astros. Como se encontraron fragmentos de madera en el mecanismo, se cree que estaba protegido por una caja de madera. Es decir, se trata de un aparato formado por ruedas dentadas de bronce dentro de una caja de madera, y se piensa que tendría una gran esfera circular con agujas.
Cicerón, en el siglo I a. C., menciona un aparato «recién construido por Posidonio, que en cada revolución reproduce los mismos movimientos del Sol, de la Luna y de los cinco planetas». Aparatos como estos se mencionan varias veces en la época. La rueda mayor tiene 1450 mm de diámetro y 223 dientes. El científico Allan George Bromley y el relojero Frank Percival crearon la primera reproducción del mecanismo. Desde entonces se han hecho otras.
Hay incluso un artesano en Instagram que hace reproducciones por encargo: @antikythera_man.
EL FUNCIONAMIENTO
Una palanca lateral se encargaría de girar el mecanismo en ambos sentidos. Los engranajes interiores movían al menos siete agujas a distintas velocidades, que indicaban la fecha de aparición del Sol, de la Luna y de cada uno de los cinco planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

También en la parte delantera había dos escalas, una que mostraba los signos del zodiaco y otra que mostraba un calendario de 365 días acorde con el calendario solar egipcio. En la parte trasera habría dos esferas, cada una con una aguja y una escala en espiral. Una de ellas mostraba el ciclo metónico, que indicaba los ciclos de la Luna y del Sol durante un periodo de 19 años. La segunda esfera indicaba las fechas de los eclipses lunares y solares.
EL ORIGEN
Algunos historiadores explican que el conocimiento griego sobre esta construcción mecánica estuvo muy influido por los árabes. Erich von Däniken, por su parte, sostiene que el aparato procedía, naturalmente, de una nave extraterrestre. Los historiadores no están de acuerdo. Algunas teorías apuntan a la hipótesis de que se tratara de un mecanismo construido por el filósofo Posidonio, que tenía un taller en Rodas. Según Cicerón, Posidonio hizo un modelo similar en el siglo I a. C. La tradición de fabricar este tipo de mecanismos podría incluso ser mucho más antigua. Cicerón escribió sobre un dispositivo de bronce hecho por Arquímedes en el siglo III a. C. James Evans, historiador de la astronomía en la Universidad de Puget Sound en Tacoma (Washington), cree que el ciclo de eclipses representado es de origen babilónico y comienza en el 205 a. C. Tal vez el autor fuera Hiparco, un astrónomo de Rodas de la época, que elaboró los cálculos matemáticos que permitieron construir el dispositivo. Hiparco es conocido por haber relacionado las predicciones basadas en la aritmética de los babilonios con las teorías geométricas que preferían los griegos. Sea cual sea su origen concreto, el mecanismo de Anticitera demuestra que los antiguos griegos utilizaban complejas combinaciones de ruedas cortadas con precisión para representar lo más avanzado del conocimiento científico. Es también una buena manera de entender cómo veían el universo. Creían que la naturaleza funcionaba según reglas predefinidas, como una máquina, un enfoque que constituye la base de nuestra visión científica moderna.
1400 AÑOS DESPUÉS: LOS PRIMEROS MECANISMOS CON ENGRANAJES
La necesidad de saber la hora surgió en Europa hacia finales del siglo XIII, y solo a partir de ese periodo empezó a desarrollarse, lentamente, la mecánica de los engranajes y las ruedas dentadas. Al principio los relojes no tenían agujas, solo se encontraban en las catedrales más importantes y eran piezas muy grandes y muy poco precisas.

Los primeros relojes con agujas indicaban solo las horas: la falta de precisión y de necesidad según las costumbres de la época no justificaban divisiones del tiempo inferiores a la hora. Entre 1348 y 1364, Giovanni Dondi dell'Orologio construyó un aparato capaz de mostrar la posición del Sol, de la Luna y de los 5 planetas visibles. Esta máquina tenía 107 ruedas dentadas y cerca de un metro de altura. Sobre todo, lo que la distingue del mecanismo de Anticitera, además de los cerca de 1400 años que las separan, es que tenía un volante y un peso, lo que le permitía funcionar de forma autónoma.
HUBLOT MASTER PIECES Y EL HOMENAJE AL MECANISMO DE ANTICITERA
Algunos modelos de la colección Master Pieces de Hublot
Como homenaje al arte y al ingenio humanos, Hublot creó la serie Master Pieces, presentada por primera vez en enero de 2011 con la introducción del MP-01. La cuarta obra maestra de Hublot, el MP-04 (904.NX.4101.RX), es un homenaje al Mecanismo de Anticitera. A petición de Jean-Claude Biver y bajo la dirección de Mathias Buttet, Hublot logró reducir un mecanismo de 1 m de altura y 20 cm de grosor primero a uno de 49,90 mm x 49,05 mm x 20,83 mm y después a uno de 35,2 mm x 37 mm x 12,43 mm, que se puede llevar en la muñeca. La versión inicial, el MP-04, contó con solo 4 piezas y no se comercializó. Una se exhibe en el Musée des Arts et Métiers de París, la segunda entró oficialmente en la colección del Museo Arqueológico de Atenas y la tercera se subastó para recaudar fondos con los que el museo pudiera conservar el Mecanismo de Anticitera. Por último, la cuarta y última la guardará Hublot en su museo como recuerdo de esta gran aventura. En 2013 se lanzó una versión menos complicada, el MP-08 Antikythera SunMoon.
MP-08 ANTIKYTHERA SUNMOON

Este homenaje al Mecanismo de Anticitera incluye un calendario solar y un calendario lunar, así como una indicación de la posición sideral del Sol y de la Luna. Esto significa que, además de leer la hora, el usuario de este reloj puede consultar, para un día determinado y con extrema precisión, la fase de la Luna o, más concretamente, su forma en el cielo, el nombre de la constelación que hay detrás de ella y el tiempo que tarda la Luna en atravesar esa constelación. Para el mismo día, muestra también la constelación situada detrás del Sol y el tiempo que tarda el Sol en atravesarla. La pieza se completa con un tourbillon volante. Se comercializaron 20 unidades en 2013. El MP-08 devolvió el merecido protagonismo a este homenaje de Hublot, ya que el lanzamiento del MP-04 quedó eclipsado por el llamativo MP-05 LaFerrari, que le siguió de inmediato.
Notas:
Vídeo sobre el Mecanismo de Anticitera
Libro recomendado - A Portable Cosmos




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